Evita la queja. No importa la queja que sea: El clima. La situación. Un problema. Quejarse entrena tu mente a creerse cosas y justificarse:  Es que no valgo. Soy así. No puedo cambiar. Repitiendo esas afirmaciones en el tiempo, la mente no se las cuestiona y las toma como verdades absolutas.  Y eso debilita la esencia del ser. Entrena la mente para poner el foco en buscar soluciones, no en quejarse.

¿No soy bueno en el deporte?  Busca entrenador.  ¿Está lloviendo?  Lleva un paraguas. No hablo "x" idioma. ¿Qué puedo hacer para aprender "x" idioma? Cambia la perspectiva. Pregúntate: ¿Qué voy a hacer al respecto? Con el tiempo algo cambia: dejas de quejarte y enseguida empiezas a buscar la solución. Y ESA ES LA DIFERENCIA. Y ahí ELIMINAS la creencia de lo que te impide avanzar. ¿Te estás quejando o resolviendo el problema? Cuando dejas de quejarte rompes el patrón mental que se repite todos los días, eliminas las creencias que te limitaban y empiezas a avanzar.

La queja entrena la mente a buscar obstáculos. Cuando te orientas a buscar soluciones entrenas la mente a encontrar oportunidades.