Cuando aparezca el enojo pregúntate: ¿Con quién me estoy enojando realmente? ¿Qué no estoy expresando? ¿Qué no estoy diciendo? ¿Qué límite no estoy poniendo? ¿Qué necesito aprender de esto? Entender que en el fondo, el enojo siempre apunta hacia dentro. El enojo tiñe tu momento; no dejes que pinte tu día.