La empatía nos pone en el ejercicio de desafiar nuestras suposiciones y situarnos del otro lado.
Es verdad que no siempre se puede ejercerla pero siempre que se pueda, merece el esfuerzo.
Muchas veces creemos que tenemos la razón o las respuestas en ciertas temáticas y que los demás tienen que alinearse a nuestra manera de ver el mundo.
Y no siempre es así o no siempre es tan simple.
Por ello, ser consciente de entrenar la empatía es una habilidad fundamental para cualquier área de nuestra vida – siempre que tengamos el deseo de desarrollarnos y mejorar emocionalmente.
En ocasiones, nos encontramos en situaciones donde la postura de la otra persona es diferente a la nuestra.
Y puede ser muy frustrante buscar soluciones y no encontrarlas.
Pensamos, le damos vueltas, buscamos afrontarlo de la mejor manera y paradójicamente más nos empeñamos en buscar soluciones, mas se alejan de nosotros.

Y en ocasiones, nos olvidamos de lo más simple – afrontarlo con empatía.
¿Empatía? Sí. No parece ser una solución porque buscamos tener la razón e imponer nuestro parecer.
Sin embargo, mirar con empatía hace que lo que miras empiece a tener otro significado.
Es un cambio de paradigma. La curiosidad como herramienta. La humildad de no tener todas las respuestas.
Poniéndonos en los zapatos de la otra persona, nos ayuda a ver a la otra persona con otros ojos, desde otro lugar: empiezas a ver sus cualidades, su esfuerzo, su capacidad.
En ese momento, estás creando un espacio para el entendimiento y te das cuenta que enfrentar otras situaciones con más empatía puede cambiar la percepción.
En lugar de intentar convencer, te vuelves más curioso por la otra persona. «Ayúdame a entender tu perspectiva: ¿cómo se ve esto o aquello desde tu lugar?»
Al comienzo, tal vez no salga natural pero con práctica eso sienta las bases para algo poderoso: la confianza.
No significa estar de acuerdo en todo pero permite encontrar puntos en común a simplemente tener dos opiniones distantes.
No se trata de tener todas las respuestas como tampoco dar la razón en todo; se trata de tener mas en consideración a la otra parte, más empatía, la valentía de escuchar y gestionar los desencuentros de otra manera.
A veces, lo mejor que puedes hacer es crear más espacio para el entendimiento.
Es una herramienta de gestión emocional clave: la empatía transforma el conflicto en una oportunidad de crecimiento.

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