Vivimos en un mundo cada vez más intelectual. Sin embargo, la vida recompensa las acciones. Parece que la vida nos está diciendo «pensar menos y en su lugar, actuar y sentir más».
A menudo, cuanta más inteligencia, mejores excusas fabricamos, más sofisticadas.
Cuanto más hábil seas al convencerte de que no actúas, más te demostrarás que cada acción que podrías realizar es demasiado pequeña, demasiado insignificante, que no vale la pena.

Claro que no puedes hacerlo todo, pero sí puedes hacer una cosa y luego otra, y así es como puedes ir haciendo progresos significativos en la vida.
Con solo ponerte manos a la obra y un poco de esfuerzo, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, con un poco de inteligencia, empiezas a mejorar cada vez más.
Siguiendo el postulado principal del libro «Hábitos Atómicos» de James Clear, creciendo al ritmo del 1% diario y aplicando el interés compuesto, en un año la persona se convierte en alguien 37 veces mejor.
Incluso si la acción es mala, aprenderás algo de ella.
La disciplina es necesaria en nuestra vida para generar una acción sistemática y consistente, pero hasta que no mides algo que importa, no sabes si eres disciplinado.
La acción te lleva a crecer, te lleva a conectar con los demás; todo lo bueno en la vida sucede cuando te levantas del sofá y te conectas con el mundo.
Identifica lo que realmente importa, monitorea tu progreso hacia metas significativas y «valora el hacer por encima del pensar» para dominar tu disciplina. Cuando surja la duda en pequeñas decisiones, aplica «la regla de los 5 segundos» de la autora Mel Robbins: aparece la incertidumbre y te dices: «tengo 5 segundos para resolver esto». Pum, desaparece. Esto se aplica en decisiones no importantes por supuesto, para que no te quite energía para las cosas que SÍ lo son.
¿Qué pequeño paso puedes dar hoy que te acerque a tu objetivo principal?
¿Qué creencia limitante te bloquea hoy y cómo puedes afrontarla?
¿Qué acción pequeña vas a realizar hoy que te produzca algo de incomodidad?
Tomar aunque sea 1 acción valiente cada día – por pequeña que sea – te convertirá en alguien mucho más competente.
Fidalgo Rubén.
