Un pilar maestro no solo de cualquier deportista sino también de individuos que aspiran a crecer es el de ser consciente y prestar especial atención a su diálogo interno, esa «vocesita» que no cesa y que tiene una impacto enorme en nuestra performance de vida.
A menudo pensamos que esa voz es «solo un pensamiento», sin caer en cuenta que en realidad es el arquitecto oculto de nuestra realidad, un amplificador como impulso para crecer o un «freno silencioso» que merma nuestro rendimiento.

Nuestro lenguaje interno es el molde tu nuestro «SER», los pensamientos que tenemos, la interpretación que le damos a esos pensamientos, lo que nos decimos y conversamos a nosotros mismos, las palabras que utilizamos, la energía que le damos a esas palabras. Ese conjunto de elementos conforman el lenguaje interior que va a determinar cómo nos auto-percibimos, las emociones que sentimos y una manera de actuar determinada.
Por todo esto, ser consciente de eso que no se ve pero que es crucial a la hora de actuar, además de fomentar una narrativa que te eleve no es una opción, sino lo que construye unos cimientos de confianza sólidos e inquebrantables, lo que sin dudas, te lleva a ser mejor que tu pasado y es que de eso se trata, ser un poco mejor cada día.
Esa voz interna es también el mayor regulador emocional junto con las respiración consciente y profunda para disolver esas emociones negativas e intensas, como puede ser la presión, el stress o la ansiedad (tan presentes en nuestros días); esas emociones de aceleración vacía que no nos lleva a ningún lugar deseado, pueden ser sustituidas por otras de resiliencia, presencia y poder interno. Al ser consciente y generar una reestructuración cognitiva, te sientes mejor, con más claridad lo que te ayuda a pensar mejor y por tanto, tomas mejores decisiones y actúas en pos de tus objetivos.
Imagina por un momento que tienes delante a alguien que admiras mucho, que tal vez es tu referente; imagina que estás teniendo una conversación con esa persona, piensa por un momento en el lenguaje que utilizarías, las palabras que le dirías, la energía de esa comunicación, el énfasis en lo positivo, el impacto de tu lenguaje en esa persona. Ahora, quédate con el poder de ese mensaje y practícalo como un mantra para tu diálogo interno, de manera que con el tiempo se convierte en algo natural tuyo, que ya es parte de tí.
Llevar consciencia sobre cómo te hablas en tu fuero interno genera un cambio de confianza. No es inmediato por supuesto, pero con práctica deliberada y con la energía necesaria, empiezas a cambiar mucho de tu mundo interno lo que, a su tiempo, genera cambios en lo externo. Elegir palabras, pensamientos y creencias habilitantes tiene un impacto poderoso en el rendimiento deportivo y personal.
No importa lo que hayas pensado o sentido en el pasado, siempre estás a tiempo de recuperar tu soberanía personal. Hemos aprendido que llevar consciencia a nuestro diálogo interno es de vital importancia: ¿mi lenguaje es limitante o habilitante? Una vez detectado qué tipo de lenguaje predomina en tu día a día, puedes empezar a actuar en consecuencia.
Así como un deportista entrena cada día su físico, también se debe entrenar y poner atención al tipo de lenguaje que utilizamos para relacionarnos con nosotros mismos, algo trascendental en nuestras vidas. Un lenguaje habilitante, reprograma la confianza, creencias y hará que la performance en general tome impulso. Así expandes tu mundo deportivo y personal.
Un deportista reactivo es sobre «lo que pasa».
Un deportista consciente es sobre «lo que se dice».
LA NARRATIVA SIEMPRE ES MÁS IMPORTANTE QUE EL HECHO.
Entonces, ¿Qué tipo de léxico prevalece en un interior: uno limitante u otro más habilitante?