Piensa en la etapa de tu vida de mayor aprendizaje…¿Qué habilidades adquiriste ahí que ahora sigues utilizando? ¿Y para qué…?
Todos atravesamos momentos en nuestras vidas que funcionan como «un gimnasio invisible». En lugar de levantar pesas físicas, eran «pesas emocionales». En aquel momento no lo sabías. Creías que nada bueno saldría de todo aquello: caídas, errores, alguna frustración, algo que te obligó a volver a empezar.
Sin embargo, aunque no lo vieses por fuera, algo se estaba entrenando por dentro. Son las enseñanzas que no se ven pero se quedan.
En la dificultad reside la oportunidad, Albert Einstein.
Tiempo después, casi todo aquello ya no está, incluso esos problemas que parecían enormes. Lo que permanece contigo es otra cosa: tus aprendizajes, las habilidades, una perspectiva más amplia.
Eso ahora te ayuda a confiar en el proceso. Entiendes que lo importante rara vez se ve al comienzo. Y esto te recuerda ante futuras adversidades: «igual esto está forjando alguna destreza oculta en mí que ahora mismo no puedo ver».
«Lo que entrenabas sin saberlo» son ahora tus principales activos.
¿Cuál fue tu «gimnasio invisible» y qué te dejó?

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