Lo que consumes te define. A medida que crecemos, también cambiamos por dentro. En algunas ocasiones ni siquiera somos conscientes de ello. Como si fuésemos un coche, revisar el tipo de «combustible» que estamos consumiendo, es un acto de sabiduría profundo.

Y por «consumir», no solo es la alimentación (que por supuesto es importante), hacemos mas bien referencia al tipo de contenido visual, intelectual, emocional, como también tipos de creencias, hábitos y patrones.
Al observar el tipo de contenido que consumimos recuperamos poder: podemos deshacernos lo que ya no nos representa y en su lugar, elegir nuevos hábitos de consumo: nueva información, lo que elegimos aprender, las creencias que aceptamos.
Este ejercicio es esencial, porque, en ocasiones lo que consumismo puede no estar actualizado respecto a quiénes somos hoy. Como una computadora necesita actualizarse para su correcto funcionamiento, las personas operamos de la misma manera.
Lo que no se revisa, termina limitando.
Examinar nuestro mundo interno nos permite ver con claridad: patrones de pensamiento, creencias que bloquean o narrativas antiguas que ya no nos representan.
Al ser más consciente de lo que «consumimos», seremos más selectivos eligiendo una mirada más útil y alineadas con nuestros valores.
Todo lo que consumimos va moldeando nuestro mundo interno.
Y nuestro mundo interno va construyendo el contexto exterior.
Pregúntate:
¿Soy consciente que el «combustible» que elija determina mi rendimiento?
¿El tipo de contenido que consumo me convierte en la persona que quiero ser?
Examina lo que consumes, así tus mejores días están por llegar.

Deja una respuesta