En una reciente charla, Novak Djokovich confesaba que él no gana partidos solo en la pista. Los gana en su mente, en su interior, días antes de pisar la cancha.

Mientras otros tenistas entrenan golpes, él entrena silencios, meditando. Su arma secreta no está en sus músculos, sino en algo que la mayoría considera «pérdida de tiempo»: la práctica de la meditación diaria. Lo expresa de la siguiente manera: «La meditación ha cambiado mi vida. Es un trabajo diario». En otras palabras, no confía solo en su revés, sino en su capacidad de resetear su sistema nervioso, de bajar el ruido mental, de gestionar la presión externa y de este modo, acceder a un estado de claridad donde las decisiones fluyen en calma. Debido a éstos beneficios, llega a la conclusión que la calma en momentos de presión se convierte en un súper poder.
Novak habla de «una revolución silenciosa», planteando que el verdadero campo de batalla no está fuera, sino dentro de uno mismo. Mientras el mundo aplaude sus Grand Slams, él sabe que cada logro empieza en una sesión de meditación temprano por la mañana, observando sus pensamientos sin juzgarlos, practicar a no reaccionar de manera automática a lo primero que siente; entrena esa habilidad que comúnmente no se enseña en el día a día.
Djokovic rompió el patrón de vivir en piloto automático, aprendiendo a observar su mente y sus pensamientos y no ser su esclavo. Esto es revolucionario para el mundo acelerado en el que vivimos. Con esto, él cambia su juego, su resiliencia, su manera de hablarse a sí mismo en momentos de presión y de esta manera, se permite alargar su longevidad al más alto nivel. Su secreto no está en entrenar más tiempo, sino en practicar la gimnasia mental que controla todo: su atención y foco.
Así como un ordenador necesita que su sistema operativo interno esté actualizado y en óptimas condiciones para el correcto funcionamiento, Djokovic nos enseña que a nivel humano, necesitamos entrenar «nuestro sistema operativo interno» (pensamientos, emociones, toma de decisiones, gestionar la presión, reacciones, etc) para nuestro óptimo funcionamiento, que a su vez nadie te enseña a actualizar. Por eso, dentro del ruido del estadio, Novak encuentra un espacio de calma donde el caos no entra.
Ese es el verdadero súper poder del Siglo XXI: no ser arrastrado por la presión externa dentro de este mundo acelerado actual. Solo se necesita empezar con unos pocos minutos al día, para empezar a conocer quién realmente está tomando las decisiones de tu vida: ¿eres tú de manera consciente o tus reacciones automáticas? La buena noticia es que eso se entrena. Djokovic nos demuestra que meditar es un acto de responsabilidad personal diario.
¿Habías pensado alguna vez el impacto que puede tener la meditación en tu vida?
Djokovich nos enseña que «cuando entrenas por dentro, mejoras por fuera».
