Identidad.

Fuerza visible e invisible.

Lo que nos enseña el entrenamiento de fuerza, es que al hacerlo, no solo se fortalecen tus músculos, sino que además éstos estimulan a tu cerebro a crear nuevas conexiones neuronales.

Y como todo lo que trabajas, entrenas y le pones atención mejora, al crear nuevas conexiones neuronales, tu memoria mejora, tu concentración y también tu rendimiento cognitivo. Como consecuencia, cuanto mejor salud tenga tu cerebro, menor riesgo de enfermedades mentales.

Lo que hace el entrenamiento de fuerza, de alguna manera, es «estresar voluntariamente y acostumbrar a tu cerebro a sentirse cómodo en esa incomodidad». El cerebro no solo reacciona al esfuerzo, sino que coordina, dirige y pone armonía en tus impulsos, tus decisiones y tu disciplina.

Es precisamente ahí, en esos momentos de mucho estrés, lo que marca la diferencia: cómo lo gestionas, lo que te dices a nivel interno, el tiempo que entrenas a soportar esa «alta demanda energética» y, como consecuencia, las decisiones que tomas en tales situaciones.

Es por esto, que las personas que alcanzan sus primeros dos meses de entrenamiento, empiezan a tener mayor flexibilidad para incorporar hábitos saludables, lo que favorece el cambio hacia el bienestar integral.

A veces nos resistimos al entrenamiento de fuerza, porque además de los músculos, también desafía al cerebro. Sin embargo, al pensar en sus múltiples beneficios, siempre te lo agradecerás.

Al cambiar la perspectiva que le das al entrenamiento de fuerza, cobras mayor consciencia sobre lo importante que son las decisiones y los hábitos (por pequeños que parezcan).

De repente, te das cuenta de que fumar o las bebidas alcohólicas no son tan buenas, además de reducir tus reacciones impulsivas y a gestionar mejor tus emociones, dándole mayor dirección a tu vida.

Cuando entrenes fuerza, piensa que también estás educando y fortaleciendo tu director de orquesta: tu cerebro.

En el entrenamiento de fuerza, además del fortalecimiento muscular que es indispensable para gozar de buena salud, estás entrenando tu cerebro, tu carácter y tu fortalecimiento mental.

Aquí, no solo estás construyendo masa muscular, sino que también estás educando a tu cerebro a ser más resistente y más disciplinado.

Tal vez en los comienzos sientas que no puedes con todo, pero es de vital importancia que el aumento sea progresivo, escuchando (SIEMPRE) al cuerpo que te da el mejor feedback (SIEMPRE ES RECOMENDABLE ACUDIR A UN PROFESIONAL DE LA MATERIA PARA MÁS INFORMACIÓN AL RESPECTO).

Cuando entrenes fuerza, recuerda: no solo estás construyendo el cuerpo que ves (FUERZA VISIBLE), sino que además, te estás transformando por dentro (FUERZA INVISIBLE).


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