El cuerpo puede guiar a la mente.

El cuerpo tiene su propia inteligencia y es un canal de información emocional y de bienestar enorme que podemos utilizar cuando lo necesitemos.

Uno de los mas importantes, sin dudas, es el de la regulación emocional, es decir que no siempre manda la mente.

El cuerpo es «la puerta de entrada más rápida» cuando buscamos regularnos emocionalmente.

Cuando la mente está muy acelerada, por miedos, ansiedad, pensamientos negativos, y entra en modo torbellino, puede jugar muy malas pasadas. A veces, incluso la meditación no alcanza.

En momentos como esos, con el solo hecho de bajar la velocidad del cuerpo, realizando respiraciones profundas y lentas, caminando suave y lentamente, con movimientos conscientes, el cerebro registra esta forma de andar como «movimientos seguros», y ahí la mente se va calmando casi sin esfuerzo.

Es como si le hablaras a la mente y le dijeras: «ey, mira ves que vamos despacio y tranquilos; aquí no hay ningún peligro».

Llevando la atención al cuerpo, calmamos la mente.

Y lo mejor de todo es que no hace falta creerlo primero.

Es como si el cuerpo actuara y guiara a la mente.

Conviertes a tu cuerpo en el centro de tu atención y de ahí subes a la mente «para decirle que todo está bien».

A partir de ahora, ¿cómo verás a tu cuerpo?


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