La noche antes de un día importante.

La noche antes de un día importante.

Todos hemos estado ahí: la noche antes de un día importante, de una competición, de un examen, de una reunión que lo cambia todo.

Son las 22:00 h. Mañana día importante. Miras a tu alrededor, piensas y proyectas todos los escenarios posibles: el fallo, el error, el acierto, la gloria, todo lo que puede salir bien y lo contrario también. Lo contemplas todo.

Tu cuerpo está quieto. Sin embargo, hay nervios dentro de ti. Tu mente se mueve en muchas direcciones sin parar.

La calma no se fuerza. Se prepara.

Y entonces, llega el momento en que intentas forzar la calma: «Tengo que relajarme, tengo que dormir, tengo que dejar de pensar en esto». Y precisamente, «ese tengo que» es el que activa el estado y lo alimenta.

Para evitar eso, es importante crear el ritual de preparación para «la noche anterior y afrontar mañana» de una manera más saludable y hasta disfrutar, incluso si lo que tengamos delante es algo de mucha responsabilidad. Como dice la frase: «que la parte más difícil, se convierta en la parte más divertida». Aprender a cambiar la perspectiva de lo que tienes delante es imprescindible.

Seas Peón o seas Rey, todos conocemos la noche anterior.

Prepara tus cosas con intención

La tarde-noche anterior, prepara tus cosas con intención, como si fuese un ritual. Coloca la ropa que usarás, cada prenda, cada material de trabajo con intención, consciente; con los sentidos activos: sintiendo el tacto, el aroma, el espacio.

De esta forma, te estás preparando para mañana, día importante. Y esa preparación ya te relaja. Es una especie de meditación en movimiento, estando anclado mental y físicamente en el aquí y ahora.

Escribe lo que quieres experiementar

Luego, antes de acostarte, haz una escritura reflexiva sobre lo que quieres experimentar mañana (no conseguir, experimentar). Esta distinción es clave, ya que experimentar es algo sobre lo que no tienes control.

Experimentar está en tus manos. Conseguir no.

Visualiza el día

También, puedes visualizar el proceso unos diez minutos. Cierra los ojos y recorre mentalmente el día que te espera mañana: la gente con la que te encontrarás, el ambiente, cómo te quieres sentir, el momento en que algo sale mal y cómo te recuperas, hasta el final dando exactamente todo lo que querías dar. No visualices el resultado, sino todo el proceso de merecerlo.

La noche anterior no es un obstáculo: es el último entrenamiento. El más silencioso, el más íntimo. El que nadie ve pero que puede influir tu estado de activación como cualquier sesión de gimnasio. Te prepara. Trátalo como tal.

El mañana importante empieza esta noche.


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