Hoy en día y más que nunca, la presión de competir al más alto nivel tiene una presión añadida además de la que supone estadios enormes y la televización de las competiciones, se suma la velocidad frenética de las redes sociales con su «ruido» incensante, como si fuera un rival que nunca descansa y que uno debe aprender a gestionar para utilizarlo a favor como una herramienta valiosa y no como motivo de desenfoque que afecta la performance deportiva.

Hoy, da la sensación que las competiciones también se «juegan» fuera del terreno de juego, como «el otro partido». Las redes bombardean el espacio con un torrente constante de información que, muchas veces, llega a saturar nuestra capacidad de atención y provoca un fragmento en nuestro foco. De esta manera, el deportista en lugar de tener la atención puesta en entrenar y competir, se dispersa ante la marea de información y ruido externo.
«Estamos tan ocupados de las opiniones de los demás
Brené brown.
que nos olvidamos de establecer nuestras propias metas».
El mundo de hoy nos presiona para ser «mejores» en prácticamente todo, lo que termina creando una desconexión interna, un vacío al que no se le encuentran respuestas. En este escenario actual de alta presión, un deportista consciente debe aprender a gestionar el «ruido externo», ya que sin una base interna sólida y una red de apoyo emocional adecuada, es muy difícil sostener el éxito deportivo a largo plazo. El trabajo interno del deportista será el que permita sostener todo lo demás, son los cimientos en los cuáles construir la carrera deportiva.
Mantener un equilibrio saludable entre las expectativas externas y tu propia paz interior es, probablemente, uno de los mayores retos al que se enfrenta el deportista en la era moderna. Es muy fácil caer en la agitación externa de «nunca es suficiente» y sostener una imagen, status o validación que no van alineados con el propósito interno del deportista. A menudo, vemos a personas alcanzar grandes metas o resultados pero por dentro no sienten lo mismo, sienten que «algo» falta, que la felicidad «no es completa». Se trata de construir una estructura interna fuerte, en el que los estándares ajenos no desestabilisentu centro y así disfrutar de una carrera deportiva sostenible en el tiempo.
Toma consciencia de tu autenticidad, tu ser genuino y cultiva esos valores en tu vida, porque es ahí precisamente donde reside tu verdadero potencial. No pierdas tu foco interno mientras persigues tus objetivos deportivos y pon consciencia entre lo que haces y quién eres realmente.
¿Cómo es la relación entre mi mundo externo y mi ser interior?
¿Dónde pongo más atención hoy: en el exterior o en mi propósito interno?
¿Encuentro equilibrio entre estas dos fuerzas o alguna predomina?
Entrenar tu mundo interior es clave para liderar tu rendimiento personal y deportivo.