Archivos: Historias
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Gratitud.
En un mundo que se mueve cada vez más de prisa, parece que no hay tiempo que perder. Sin embargo, cuando paras, para agradecer por ejemplo, tu estado interno cambia y empiezas a ver posibilidades.
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Hábito.
En el entrenamiento de fuerza, muchas veces el cuerpo sientes que no puedes, pero en ese preciso momento es cuando tu mente toma el mando y es crucial lo que te dices en ese momento.
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Juego.
Solemos mirarnos al espejo y juzgar desde lo que vemos físicamente allí. Sin embargo, el cambio real empieza en la mente, en tu diálogo interno y desde allí, puedes ir haciendo ajustes a tu favor.
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Invisible.
El músculo más importante no se ve: es tu mundo interno. Cuando tu mente se aquieta y entrenas te potencial interior, empiezas a ver cómo todo en el mundo exterior también cambia.
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Causa.
En la mayoría de ocasiones nos enfocamos en entrenar nuestro nuestras habilidades externas y está muy bien. Sin embargo, no le damos la importancia que merece a lo que nos pasa por dentro.
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Entrega.
«Ser profundamente amado por alguien te da fuerza. (Este es el respaldo, el apoyo). Mientras que amar a alguien profundamente, te da coraje (Esta es la entrega). ¿Hago esto por amor o por inercia?
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Ahora.
Lo que está detrás… Y lo que está delante de ti… No es nada comparable a lo que está… DENTRO DE TI. El único lugar donde la vida ocurre es AHORA. ES EL ÚNICO MOMENTO DE PODER.
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Identidad.
Lo que hagas «después» de perder, del dolor, de la derrota, del rechazo, esa es tu identidad. Se trata de cómo reaccionas ante la adversidad. La derrota o el dolor son solo materia prima.
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Certeza.
La verdadera certeza de que algo es o será, esa convicción inquebrantable, nace y se sostiene en tu dominio interno. Hay que pensarlo, sentirlo y actuarlo.
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Belleza.
Rodearte de belleza automáticamente eleva tu nivel de energía lo que a su vez te predispone a atraer mejores cosas y más alienadas con quién eres realmente. Rodéate de belleza y vibrarás más alto.
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Coacheable
Todas las personas, incluso los mejores, en cualquier disciplina, debería ser una persona coacheable; es decir, alguien que sigue aprendiendo, reconociendo su humildad y que aún le queda aprender.
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Corazón.
La mente calcular riesgos y limita para protegerte. El corazón conecta con tu propósito y rompe el cerco. Cuando el corazón decide el rumbo, la mente ejecuta sin paralizarte.