¿Mi mente está donde está mi cuerpo?

La eminencia budista Thich Nhat Hang nos enseña una técnica muy sencilla para calmar la mente cuando ésta no para.

Es una práctica especial para momentos de mucho ruido mental, esos donde la mente se acelera y no la puedes parar.

Donde está tu cuerpo, que esté tu mente.

EJERCICIO

3 simples pasos: NOMBRAR, RESPIRAR Y DEJAR IR.

Paso 1: Nombra la sensación.

Cuando surja un pensamiento recurrente o uno que altera tu tranquilidad, di: «hola miedo..», «hola ansiedad» (con el nombre que te preocupe).

Paso 2: Respíralo.

Ahora que lo has nombrado, haz una pausa, una respiración profunda.

Pon toda tu atención al aire que entra (puedes imaginar un color claro que entra) y al aire que sale (y aquí un color oscuro)

Puedes acompañarlo con esta sugestión: «inhalo y calmo mi cuerpo, exhalo y calmo mi mente».

Paso 3: Déjalo ir

Thich Nhat Hang solía decir: «tu no eres el pensamiento, eres la consciencia que hay detrás y que observa».

Una vez que hayas visto el pensamiento y hayas respirado, ya no necesitas seguir teniéndolo y por ende, puedes soltarlo.

Imagina el pensamiento alejándose como una nube.

«Entrena traer tu mente al lugar que habita tu cuerpo.»

¿POR QUÉ FUNCIONA DE INMEDIATO?

Porque interrumpe el patrón de pensamientos negativos en bucle. Al nombrarlo, sales del piloto automático.

Al respirar profundo, calmas el sistema nervioso.

Al utilizar la visualización como imagen en movimiento, es una ejercitación muy poderosa.

Y en ese momento te preguntas: ¿mi mente está donde está mi cuerpo?


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