Las afirmaciones puente son afirmaciones intermedias entre donde estás hoy y tu destino. Como hace un puente, deben habilitarte para cruzar al otro lado.
No te exige saltar demasiado lejos como para que no tu mente no lo crea, sino que, te permite avanzar hacia una versión más consciente y capaz de ti mismo.

Son realistas y alcanzables. Como tu mente los ve posible, no los rechaza y en lugar, abre espacio para una posibilidad nueva.
EJEMPLOS:
Ahora: «no soy bueno gestionando la presión». Podría ser: «estoy entrenando cada día a gestionar mejor la presión».
Ahora: «No tomo buenas decisiones bajo presión». Podría ser: «me visualizo en momentos de presión estando en calma, tomando buenas decisiones».
Ahora: «Me da miedo salir de lo conocido». Podría ser: «Confío en que puedo aprender salir de mi zona conocida cada día un poquito».
Las afirmaciones puente no te obligan a creer algo que ahora suena «imposible», pero si permiten avanzar hacia una versión más posible de ti.
Son transversales a cualquier área de la vida.
Ahora: «No tengo hábitos sanos». Podría ser: «Hoy elijo cuidarme y empezar una vida más sana».
Siempre en presente, siempre creíbles para tu mente. Un pie pisando lo que ya conoces, el otro fuera de tu zona segura.
Otros ejemplos:
«Mis errores no me definen, solo me enseñan».
«Lo que fallo me dice lo que debo mejorar».
«Cuido a mi cuerpo hablándole con cariño».
«Ahora tengo más compasión conmigo mismo y con los demás».
Lo importante es que cuando los pronuncias en voz alta te muevan por dentro y lo sientas tuyo; te deben emocionar, tienes que conectar emocionalmente con ellas.
Puedes usar colores o imágenes para cargarlas de emociones más intensas. El cerebro piensa en imágenes, así que siempre es un buen recurso el uso de colores vivos e imágenes.
Lo importante es que tenga sentido para ti, que resuene contigo.
Deben ser un espejo de lo que ya crees posible, no una lista de sueños lejanos.

Deja una respuesta