En un jardín puedes ser la planta que espera ser cuidada o el jardinero que cuida el jardín entero. Lo mismo sucede con la en la vida deportiva de un deportista: puedes dejar que el destino simplemente suceda o planificar y construir tu propia carrera deportiva.
En el deporte como en la vida, podemos ser pasivos, depositando nuestra confianza y esperanza en factores externos para que algo suceda, dejándonos a merced de las circunstancias. De esta manera, quedamos expuestos a perder casi todo tipo de control sobre nuestras vidas y solo nos queda esperar a ver qué sucede; sin ser conscientes de ello, estamos cediendo nuestro control a circunstancias externas y como ya sabemos, rara vez las cosas suceden por casualidad, suceden por cambio.

En cambio, al asumir la responsabilidad y la iniciativa de nuestra propia vida deportiva, somos el impulso y la razón de nuestra carrera y éxito deportivo. Cuando decidimos establecer metas y diseñar nuestra carrera deportiva, elegimos de manera consciente ser dueños de nuestro propio destino, sin garantías de éxito pero haciéndonos conscientes y responsables de nuestras decisiones futuras. Al planificar nuestro futuro a corto, mediano y largo plazo, no dejamos en manos de otros nuestro futuro, sino que, por el contrario, nos hacemos responsables de lo que elegimos.
«Siempre puedes editar una mala página. Pero nunca podrás editar una página en blanco».
Jodi Picoult.
Cuando diseñas y planificas tu futuro deportivo, en ese momento estás eligiendo ser el creador de tu carrera deportiva, tomando el control y moldeando tu propio camino con tus propias decisiones.
En este sentido, el corazón tiene mucho que decir. Préstale atención y escúchalo atentamente.
¿Tu calendario actual refleja tus prioridades con tu futuro deportivo o simplemente tus compromisos?
El destino sucede, el futuro lo construyes.
Fidalgo Ruben.
