En el deporte lo que nos deslumbra es la velocidad, la técnica, la estrategia, la táctica. Todas estas cualidades son esenciales evidentemente para llegar al alto rendimiento, pero una vez que llegas allí la pregunta inevitable que nos viene a la mente es: ¿qué es lo que realmente sostiene ese alto rendimiento?
«Presión vs. Presencia»
Hace poco, un jugador llega al campo físicamente pero se le notaba ido, ausente. Era visible que «algo» le estaba haciendo ruido en su interior. El entrenador, notando su pesadez en su mirada, se le acerca y le pregunta: «¿qué es lo que te pesa hoy?».
– «El sentimiento de haber fallado», confesó.
Al notar el estado anímico del jugador, visiblemente afectado, ese día no entrenaron físicamente cómo estaba planeado. Entrenaron la verdad, la raíz de un «estar siendo» que no es adecuado para el deportista ya que si ese aspecto no se entrena, sin dudas que terminará mermando su performance. En ese momento, charlando ambos llegan a la conclusión de que lo que no se nombra te gobierna. Si en cambio, ese aspecto se trabaja y se ordena, te libera de mucha carga – mental, emocional, etc.

Desde ese momento, el jugador empieza a tomar consciencia de lo importante que es «lo invisible», el mundo interno y cómo este afecta de manera directa tanto al desempeño deportivo como también y por ende, en toda la vida de la persona. A partir de ahí, cuando él siente que se dispersa, utiliza «un anclaje» para volver al momento presente y así poder elegir desde dónde actuar: desde la presión o desde la presencia, desde el miedo o desde el impulso a ganar. Se da cuenta que puede elegir como responder a los estímulos del exterior y no responder como lo hacía antes en piloto automático.
Más tarde reflexiona sobre cómo aquel momento en el que se sentía perturbado ha dado origen a un cambio importante en cómo ahora gestiona su mundo interno y la importancia de tener consciencia sobre él. Se da cuenta que es vital hacer un scanner corporal para ver lo que siente y de esa manera, actuar en consecuencia. Pasado un tiempo, empieza a ver como esas habilidades blandas – entrenamiento mental, inteligencia emocional, calma, resiliencia – no son el complemento de su talento, sino que es el suelo que lo sostiene. Reflexiona, el cuerpo ejecuta pero es la mente la que decide.
Tu mundo interno no es algo fijo, ni una teoría tampoco una etiqueta. Es el motor de tu biomecánica y cambia constantemente.
Recuerda, la base invisible es lo que realmente sostiene tu rendimiento.
