Imagina que eres director de cine de Hollywood y tienes que crear el mejor guión de todos. Pero en este caso, ese guión no es una película cualquiera: es el guión de tu vida soñada o de ese momento que tanto anhelas vivir. Tú eres el director, el protagonista y el creador de esta película. Haz algo increíble, porque hagas lo que hagas, tu cerebro lo creerá como verdad.

Papel y boli: esbribe el momento ideal que anhelas vivir en tu vida. Al plasmarlo en papel, activas una región del cerebro que conecta directamente con tus emociones más profundas.
Allí en tu papel, describe con todo lujo de detalles lo que sueñas vivir y experimentar.
Visualízalo como una escena de cine: ha de ser una situación concreta que deseas manifestar en tu vida, algo único y profundamente personal que involucre todos tus sentidos. Tiene que ser tu momento perfecto.
Escríbelo a mano. Hay algo mágico en el acto físico de escribir a mano. Mientras lo escribes, también lo estás imprimiendo en tu mente.
Ahora elige una música suave que te inspire a potenciar tus sentidos. Con ese fondo sonoro, grábate leyendo lo que has escrito con voz tranquila y pausada. Debe darte placer escucharlo, porque es tu sueño, lo que anhelas manifestar, un momento y lugar soñado.
Acto seguido, si puedes, ponte unos auriculares, cierra tus ojos y escúchate. Sonríe y siente ese viaje mental con un gran «wow». Esto debe encender tu estado emocional interno, te debe dar energías para actuar.
Aquí viene la magia: tu cerebro no distingue entre lo que estás viviendo y lo que imaginas, ya que activas el Sistema de Activación Reticular, esa red neuronal que te muestra lo que es importante para ti.
Y si lo practicas de manera regular, le estás enviando un mensaje a tu cerebro sobre lo que es realmente importante para ti.
De esta manera, cuánto más lo practiques, más familiarizado se siente el cerebro y lo bueno es que, cuando llega el momento real, el cerebro piensa «ah, esto es familiar, esto es normal, ya lo he vivido antes», entonces ahí baja el sistema de alertas y no está ni estresado, ni nervioso ni tampoco ansioso.
En ese momento, no solo que no te saboteas, si no que además el momento «fluye»; a veces como lo visualizaste, otras veces puede variar un poco, pero en general obtienes lo que habías proyectado mentalmente.
¿Y si empiezas a «sentir» tu sueño antes de que suceda?
Que bonito mensaje para crear algo maravilloso sin aún sucedido 👏😃